Ayuda a tus hijos a construir su destino

Toda la vida, los juegos de construcción han sido, tradicionalmente, grandes aliados de los pequeños de la casa: algunos más ingeniosos, otros más laboriosos de montar, otros más divertidos y entretenidos, pero todos, todos, todos… interesantísimos y absorbentes.

Arco Iris GrandeLo que no todo el mundo cuenta es que los juegos de construcción no sólo sirven para tener a nuestros hijos concentrados una tarde entera, sin abrir la boca, sino que además sirven para agudizar el ingenio, estimular la imaginación y trabajar la motricidad y el equilibrio.

Nuevas formas

Las piezas de un juego de construcción nos permiten crear formas variadas, en colores diferentes, sin repetir ningún diseño; además, nos obligan a ejercitar todos los sentidos para buscar el equilibrio con cada pieza si no queremos que se nos derrumben la torre, los rombos, el arcoíris, las pirámides o cualquiera de nuestros inventos. ¡El ingenio debe estar conectado al cien por cien!

Nuevos retos

El desarrollo de la motricidad es otro aspecto a destacar cuando jugamos a construir. Motricidad es la actividad motriz del organismo, desde un punto de vista anatómico y fisiológico; en otras palabras, motricidad es la capacidad de mover una parte del cuerpo o su totalidad. Para que se dé este movimiento, el sistema nervioso, los órganos que rigen los sentidos y el sistema músculo-esquelético tienen que estar perfectamente coordinados y sincronizados.

bloques-de-madera-curvados-montecarloLa actividad motriz va desarrollándose a medida que el bebé crece. Al nacer, el niño se mueve a partir de reflejos incondicionados, es decir, reflejos innatos ligados a las conductas básicas que han de garantizarle la supervivencia –succión, deglución, respiración, etc. Más adelante, los reflejos son condicionados, aprendidos, y son consecuencia de los estímulos recibidos y de la adaptación a las necesidades fisiológicas –horarios, alimentación, sueño, etc.

Nuevas necesidades

A mayor edad, los movimientos son cada vez más complejos, hasta el punto que podemos distinguir entre motricidad fina y motricidad gruesa. En la motricidad gruesa intervienen principalmente músculos grandes, se requiere poca precisión y engloba actividades como caminar o correr. Al contrario, en la motricidad fina intervienen principalmente los músculos más pequeños, se requiere máxima precisión y su desarrollo permite a los pequeños a realizar actividades como escribir, dominando los trazos del lápiz; moldear la arcilla; atornillar objetos con rosca; utilizar las tijeras para recortar círculos; incluso coser con aguja gruesa.

Dentro de la categoría de motricidad fina, los juegos de construcción como los bloques de madera son ideales para trabajar la destreza con las manos y los movimientos coordinados pues requieren concentración, habilidades manuales, coordinación motora, equilibrio y lógica matemática.

Dejemos que nuestros hijos construyan su propio destino, a su ritmo y por bloques, individualmente o en equipo. Por parte de los adultos, sólo tenemos que escoger juegos de construcción en madera de alta calidad de kinuma.com y dejar que fluya la infinita imaginación infantil.

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